lunes, 19 de diciembre de 2011
No es deshonor no alcanzar una cosa, sino cesar de poner los medios
domingo, 22 de agosto de 2010
Carencias
Mi libro de Ética, en 4º de la ESO comenzaba con un epígrafe que hacía referencia a "la loteria de cada uno", es decir, todas las cosas con las que hemos nacido y que no hemos elegido: casa, padres, su caracter, país, familia, situación económica...Esto de haber concretado las posibilidades tanto nada más nacer parece una cruel lotería que limita tus posteriores decisiones y por tanto a añorar lo no-tenido.
Y bien, a mi parecer, esta lotería es un punto de partida limitado como cualquier otro lo es.
Las carencias de este comienzo ponen en evidencia lo que nos gustaría mejorar. Es un comienzo que al ser comparado con nuestra idea de perfección despierta y orienta nuestros sueños. Nos ayuda a saber lo que nos falta y le falta al mundo y por lo queremos luchar.
Sin estas carencias, si todo hubiera sido perfecto desde el principio (tal cual lo deseamos ahora) no le daríamos ni por asomo, la importancia que tiene comparándolo con lo carente. Sería lo normal, no habría que cambiar nada y probablemente nuestro afán por mejorarlo todo nos ayudaría a sacarle defectos. Que como dijo Bucay a Claudia, sólo se puede llenar una taza que ha sido vaciada.
Por otro lado, parece curioso - y quizás sea porque conocemos la situación en profundidad o porque estamos tan metidos en ella que no vemos más allá - pero en momentos de bajón nuestra situación parece tener las condiciones más macabras y crueles de las que conocemos similares a la nuestra.
Y vaya, no nos percatamos en ese momento de que otra persona (con otras circunstancias, claro) apreciaría muchos aspectos de la nuestra como el mayor de los tesoros. Es bonito no olvidarse de estos aspectos también.
(Ah! es la magia de la subjetividad, ¡se siente!)
viernes, 7 de mayo de 2010
TOMA! Macarrones!!
¿Y a vosotros cómo os gustan los macarrones? ¿Con tomate? ¿Carne picada? ¿Queso?
Me pasa lo mismo con mi carrera: psicología. Me gusta y estudiándola me muestran e invitan a que memorice datos que puede que no me gusten tanto, pero que dan unidad a lo que me gusta de la psicología. Como los macarrones al queso. (Sí, yo los elijo con queso, fundido a ser posible).
Me preparo mis macarrones con queso - mis apuntes - con cariño repartido igual en todas sus partes - preciosa objetividad - para que salgan ricos - con posibilidades de aprobar e incluso, ahora te lo miro, de aprender.
Y cuando me los vaya a comer - memorizar -, elegiré primero las partes que tienen queso por encima, y si luego sigo con hambre (o si veo que he comido muy poco), seguiré con ello, pero al menos me quedaré con la sensación de que me ha gustado lo que he comido y que además va a aportarme algo que no tenía, no únicamente va a pasar por mi cuerpo para quedarse en el olvido.
Y aunque me deje macarrones en el plato, no importa. Ya me he nutrido lo suficiente como para tener energía por hoy.