Una de las cosas que me repatean más de nuestra estructura social son las ironías... Tanta gente drogándose, sufriendo por amor, vendiendo su cuerpo "gratis" a cambio de un poco de afecto que nunca llega, miles de rebeldes sin causa...
Y como dijo Jack el destripador, "vamos por partes". Primero me voy a centrar en el tema afectivo. Me choca el tema, ya que existen miles de preceptos que nos incitan a estar mal, inconscientemente...Sólo buscando equilibrio desequilibrado y neurótico. Rebuscad si pensais que no es así en vuestro subsconciente y probablemente recordareis como os decian de pequeños lo importante que era:
Dar sin recibir y recordar que siempre puedes dar más. [y por tanto no negar nada, que si no qué egoista eres, por Dios!]
Esperar a que nos "devuelvan lo que nos corresponde" por justicia divina. [y por tanto no pedir nada, que si no qué impaciente y maleducado eres, por Dios! Y cuán injusto es todo... es porque no haces suficientemente el Bien y se te castiga por ello.]
Y bueno entre otras cosas, si tus educadores siguen esto, hacen que el afecto que te den no sea el más puro de todos, (carencias al canto) asi que es lógico que busquemos en otras personas lo que no se nos ha dado desde un principio en nuestra familia, como estaría bien que fuera. (es un mejor trampolín, no creeis?) Y para buscar este afecto, a veces nos humillamos demasiado... Podemos llegar a cambiar sexo por afecto en una relación en la que no tiene futuro o en la que no se nos trata bien (Al fin y al cabo el mito del Amor Eterno está tan interiorizado en cada uno de nosotros que "todo es poco" a la hora de amar, para seguir un precepto bien aprendido)
Creo firmemente en lo que dice la psicología de la Gestalt, en el constante desarrollo de cada uno... Asi que aqui no valen los "yo siempre he sido asi", que no somos productos acabados,hombre! Estamos en constante cambio, y puede que sea para mejor. Depende de cada uno.
Desde luego es importante tener bastante claras las prioridades, puedes tener las prácticas sexuales que escojas y ayudar a tus amigos o pareja cuanto quieras... pero no te humilles, que tú eres el primero que has de estar bien para después poder estarlo con los demás. (y nunca que sea al revés, que no funciona...)
En cuanto a las drogas... probablemente no seamos conscientes, pero una sociedad que se tira de cabeza a por los medicamentos para solucionar sus problemas, (ya sean medicamentos para el cuerpo o para el alma) no puede a la vez ser una sociedad que diga que no a una ralla, a un porrito de nada o a un vasito de alcohol. Un poco de coherencia, la ansiedad y el estress son los mismos para ambos casos. Si te drogas, te drogas para todos los efectos... Pero no lo niegues, que está feo. Las consecuencias de tí dependen, pero que conste que no sólo lo ilegal puede serte perjudicial.
Además de esto, a veces nos encontramos en una tesitura bastante complicada, "entre la espada y la pared" que se dice, vaya. Por un lado tenemos estos preceptos que por lo general son bastante conservadores y en ocasiones unidos a la religión (y que sitúan el equilibrio común por encima de las diversas realizaciones personales) y por otro "movimientos revolucionarios" que nos instan a todo lo contrario...
Por un lado, no nos sentimos libres, ¿y por el otro? ¿Qué pasa ahí? ¿Existe esa libertad y autorrealización que dichos movimientos mencionan con la condición de que nos deshagamos de toda norma que nos oprima? Va a ser que no... Me explico: Se trata de que somos tan esclavos de hacer justo lo contrario a la norma, que al final somos tan poco libres como los que la siguen... Y además debiendo seguirla en ocasiones si no queremos nefastas consecuencias.
Más vale elegir sabiamente, que guiarse en cuerpo y alma por cualquier masa movilizadora. Las masas suelen quedar atontadas y al final están en las mismas... Nadie piensa por sí mismo. Y yo prefiero pensar por mí misma antes que cualquier radicalización, por muy liberal que esta sea.
Dejemos la hipocresía... al menos para con nosotros mismos y empecemos a usar esos bonitos cerebros que tenemos (que aunque haga calor no estan atontados). Para que aunque no cambiemos, al menos seamos conscientes de la ironía en la que a veces vivimos.