Nietzsche ya lo decía, el lenguaje está lleno de metáforas que nos dificultan la comprensión de lo que pensamos, de lo que escuchamos... Y al final de todo eso, de la información que nos sirve para vivir.
El pero es uno de los obstáculos en la comunicación. ¿Por qué? Porque impide que digamos lo que, de veras queremos decir.
Cuando entre dos frases introduces un pero... ya sabes que alguna de las dos no te encaja ahí. De hecho, cuando oyes un:
"Yo no tengo nada en contra de los negros, pero... "
¡Ya sabes que algo en contra de ellos va a tener!
Esto lo decía el sabio Jorge Bucay (cuánto agradecimiento fluctúa en mí, oh...) y ahora yo lo hago mío.
Y es que en todo esto: o bien me veo obligado a asumir la primera frase siendo lo segundo lo que verdaderamente pienso... O bien quiero destacar la paradoja que supone contrastar ambas opiniones, lidiando con gente que está en desacuerdo...
En cualquier caso esto es dar rodeos, marear la perdiz sin decir lo que quiero decir... y luego, un "tú deberias haberlo adivinado" que hiere la confianza de ambos. Primero he de darme cuenta de lo que pienso, de lo que quiero decir. Que la costumbre no sea una traba para mi mente.. que no me impide ser lo que quiero ser... y entonces expresar...
aunque
además
aun
y
todavia si
sin embargo
aún cuando
incluso...
Todo me puede servir... Y por qué no? Pero! Pero eso sí, cuando elija decida y quiera usarlo. Que perezcan los mecanismos inservibles de una vez y para siempre!